
El Cazador
Siempre está en el tramo. Antes de verlo lo oyes respirar.
Regla. Oye pasos, carreras, gritos y piedras. Ve con un cono de visión que llega muy lejos si llevas la linterna encendida y a unos pocos metros si vas a oscuras y agachado. Nunca muere.
Qué hacer. Una bengala a sus pies lo aturde ocho segundos; después se enfurece veinte. Las puertas cerradas lo frenan: las golpea antes de abrirlas, y se le pueden cerrar en las narices. Esconderse funciona solo si no te vio entrar; si pasa al lado olfatea. Tras matar, se queda unos segundos con la presa: aprovechadlos. Cuando os pierde se va del tramo un rato y vuelve por donde no lo esperáis.











